Entrevista a Alex Piperno

Sin puntos ni comas

Denisse Ferré

Alex Piperno, poeta uruguayo, nació en 1985 en Montevideo. En 2006 se trasladó a Buenos Aires para estudiar Dirección de Cine en la FUC , actividad que continúa realizando. Si bien está radicado en Argentina, se mantiene al tanto de la actividad poética montevideana participando en lecturas y editando sus libros en Montevideo.

Desde 2007 coordina junto a Laura Chalar Las elecciones afectivas, un blog dedicado a la difusión de poetas uruguayos.

Fue premiado en varios concursos entre los que se incluyen el Concurso de Poesía de la Bnai Brith , el Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza, España y el Premio Anual de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura. Además fue traducido al inglés para la revista holandesa de poesía Versal.

En 2007 publicó su primer libro: Confirmación del paraíso (Artefato) que recibió una mención en el Premio Anual de Literatura del MEC. En 2009 ganó los Fondos Concursables del MEC cuyo premio será la publicación de Maschwitz .

De tres cuerpos , su cortometraje, fue seleccionado para participar en el Festival de Lille, a desarrollarse entre el 6 y el 11 de octubre en Francia.

Además, participará junto a Horacio Cavallo en el Encuentro Iberoamericano de Poetas en el Centro Histórico de Ciudad de México entre el 8 y el 18 de octubre.

Borges decía que publicaba para no corregir más los borradores. ¿Te pasa algo similar?

A Borges igual nunca hay que creerle demasiado. Al menos en mi caso, cada vez que veo alguna cosa mía publicada esa cosa ya no existe. Lo que sucede es que por ansioso mando siempre lo último que tengo, en general todo lo otro ya no me gusta, y cuando finalmente el texto aparece publicado ya cambió muchísimo o es parte de lo que no puedo ver, es muy vergonzoso. Por ejemplo, ahora hay pendientes un par de antologías, cosas que mandé en febrero. Ya estuve escribiendo algún mail, pidiendo por favor que me dejen cambiarlas, son cosas que después toqué mucho o que ya enterré del todo. Está bien, en algún momento pasás a otra cosa. Pero es terrible, te desligás del material. Al final cada vez que publican algo es siempre necrofilia. Auschwitz , que ganó los Fondos Concursables, ya no se llama así. Me peleé con el abogado de Cultura del M.E.C., se llama Maschwitz le digo, y me dice que no sé qué de los contratos. Voy a ver si puedo toquetear algo cuando me contacte con los de la editorial.

¿Sentís tu literatura cercana a la de algunos contemporáneos?

Cuando conocí a Qurosawa (Olga Leiva), a Manuel (Barrios), a Pelota (Santiago Márquez) dije ah, mirá qué bien. Con ellos por primera vez me siento parte de algo. No es que compartamos estilos, pero hay ciertas cuestiones que ves que circulan, a veces incluso de manera un poco sospechosa. También me pasa con Celestial (Brizuela), una amiga de acá. El problema es que ellos son dementes y escriben compulsivamente, y yo soy muy vago, me cuesta muchísimo sacar tres líneas buenas. Entonces todo eso te exige, te pone muy contento. Y se empieza a armar algo que está buenísimo, te enredás, ellos terminan siendo tus lecturas, te obligan a andar moviéndote. Es incluso una cuestión moral, la cosa física que tiene la escritura. Es curioso, hay mucha gente de nuestra edad que ya están todos muertos, los leés y te das cuenta que lo que escriben está durísimo, que se secó hace tiempo. Se toman demasiado en serio. En esos casos uno no puede hacer otra cosa que dejar de creerles. Y es una lástima porque uno tiende a pensar que hay cosas que deberían estar claras y sin embargo resulta que al final no es tan así.

¿En cuanto a cuestiones de los géneros literarios ha variado la cosa?

¿Qué cosa? A mí me gusta más trabajar con la prosa, ya no se canta, me cuesta cada vez más pensar el verso como una posibilidad seria. Aparte a esta altura eso de andar separando los géneros también es extraño. En ese sentido el trabajo de Manuel o de Santiago me parece buenísimo, todo se vuelve poema, tratados de astrología o de física, los símbolos patrios, el desbunde mismo, el poema se rompe y se escapa a través de sus propias fisuras. Yo a tanto no llego. Pero me gustaría pensar mis textos como la instancia previa a esa rotura, como lo todavía contenido. Ahí los bloques de prosa serían ya la posibilidad contenida de lo degenerado.

¿Además de lo económico ganar los fondos te ayudó en algo más?

No sé todavía, ni siquiera cobré. La gente se entera. Yo igual como estoy en Buenos Aires no lo siento tanto. La gente se entera y te toman más en serio, supongo, cosa que no deja de ser grotesca. Lo malo es que esto de depender de los premios o de “construir carrera” con los premios se vuelve un lugar un poco incómodo para escribir. Bah, al menos para mí se convierte en un problema. El de mantener limpio el espacio de la escritura, por afuera de la estupidez. La necesidad de escribir como superficie que viene de afuera convierte a la literatura en una cosa lógica o funcional parecida a un trabajo pero sin paga. Lo cual es un sinsentido. Ordena, define un lugar preciso para hacer la cosa y de eso uno tiene que cuidarse. Exige correrse de lugar, sacarse de encima la aprobación porque sino no se puede. Igual me alegro mucho porque quería ganar y gané, me alegro, quiero publicar y quiero que me lean así que está buenísimo y el reconocimiento obviamente es estimulante, pero no quiero que eso afecte mi vínculo con la escritura.

  ¿Lees mucha poesía?

Sí. Con el blog de Las elecciones afectivas empecé a leer mucha poesía uruguaya contemporánea, cosa que antes no hacía. Tal vez incluso hasta demasiada. También estoy intentando armarme el mapa poético de acá, y cada vez aparecen más autores del resto de América Latina. Después tengo mis dos o tres favoritos a los que recurro invariablemente. Lo que pasa es que en algún momento deja de haber diferencia entre leer poesía y leer otra cosa, lo que hay es una forma de acceder al texto, como si la poesía fuera más un asunto de (mala) lectura que de escritura.


¿Te marcó alguno de esos poetas?

Cuando empecé a leer como todo el mundo empecé con los malditos y con los surrealistas. Supongo que como punto de partida es bueno, te descontractura, es como leer a Bukowski. Después pasé por el cernidor Vilariño-Pizarnik-Duras, las muchachas de la alta cocina. Y por Elfriede Jelinek, aunque sospecho que una cuota importante de responsabilidad le corresponde al traductor. Los últimos autores recurrentes en poesía son Marosa (Di Giorgio), por lejos, y el Cela de Oficio de tinieblas 5 , que me obligó a sacar todos los puntos de mis textos.

¿Por qué ese tema de actitud ante la puntuación y las mayúsculas?

No está tan claro que haya que usar mayúsculas. Con la puntuación pasa más o menos lo mismo. Al verso se le permite evadir esas cuestiones, incluso al chat o al mail, y la diferencia es de uno o dos enters. Creo que el sentido en la línea depende más de poner las palabras en el orden adecuado que de puntuar de una u otra forma. Y si no mala suerte. Es lo que te decía del uso no funcional del lenguaje. Es necesario evitar las formas correctas de escribir, hay que poder escribir mal. Generar un espacio controlado a medias en donde pueda surgir lo aberrante. El asunto es que eso no es tan fácil. Los puntos y las comas o las mayúsculas simulan una intención, un paseo guiado, respire acá, una calma que yo no tengo. No es verdad que uno sepa qué es lo que está escribiendo. Para eso es que se escribe el poema. Y para mí es importante que eso pueda mantenerse en la lectura, que el lector tenga que hacer ese trabajo de montaje. Que pueda leer mal, en ese desfasaje es donde empieza a circular el sentido. Sospecho que muchas veces el problema es menos la falta de puntuación correcta que la pereza del lector, pero ese asunto ya no me corresponde.

  ¿Te da algo Buenos Aires que no te da Montevideo para la poesía?

Yo me escapé de Montevideo porque supuse que la formación acá sería más interesante y habría más espacio para moverse. Lo cual es verdad. Pero por algún extraño motivo terminé vinculándome más con escritores de allá, publicando y leyendo más allá, probablemente haya hecho algo mal. De cualquier manera eso que se genera de tener un pie acá y un pie allá parece funcionar, si bien a veces querría poder cruzar más seguido esa cosa de no terminar de pertenecer a ningún lado me permite recibir de los dos lugares. Y evidentemente mi formación en cine termina influyendo en la manera en que me relaciono con la literatura.

¿Tuviste algún problema para publicar?

Poder publicar quiere decir ganar premio o poner la guita. Toqué la puerta de muchísimas editoriales acá y en Montevideo y por suerte salió lo de los fondos. Con ese panorama queda claro que la manera de mostrar el material de uno no es a través de las editoriales. Internet es una forma, pero a todos nos gusta ver el poema impreso en la hojita. Como de todas formas los libros de poesía tampoco es que se vendan en las librerías uno entiende que el circuito es otro.

  ¿Hay público para la poesía en Montevideo?

Lo que hay son lectores pero la poesía se mueve más rápido que ellos.

http://laseleccionesafectivasuruguay.blogspot.com

 

los amantes y la mala fortuna III

hubiese sido una
bella historia de amor

pero ella
tenía un sólo pecho
y él andaba buscando
simetrías.

(de confirmación del paraíso, 2007)

 

 

3

hay una militancia en la manera en que saca golosinas de su entrepierna y las pone en mi nariz dice que es la forma más rápida de llegar a la cabeza tengo dos alas negras una en cada hombro y peludas y las uso para quedarme.

 

11

en los malabarismos de discreta su corona y en el buda de la picazón que tiene pegado entre los muslos como un duende de manteca el grano que finada ve crecer en su propio muslo se llama amor nuevo su sombra se derrama sobre la cara de fotógrafo japonés en las continuaciones del buda de las semillas quiero algo que sea nuestro que maravilla aloja en su bosquecito de exiliados políticos a los veintidos años se prende fuego para mí el humo se fija en series de chupa y asústate que acomodo en mis hombros como serpientes para el frío un casamiento de estar completamente solo y babeado el cristal de agua se dobla en las manualidades con soltura de valeria valestri primero una pierna después otra pierna después las pastillas que cyrano se pone en el medio del ansia en los bosquecitos paranoicos donde el buda de las maravillas enterradas en el ano de sahara valestri desentierra los años brillantes en forma de proyectiles para el amor la estrella con forma de crecer en su propio muslo que finada ve crecer en la más profunda soledad es la fórmula de la desdicha enterrador toma de ella cuantas veces puede.

12

escrupulosa cubre con tierra la flor de porcelana festeja el agua abajo de los muslos como si fuera una cuestión de orgullo las alegrías de los cristales que quedaron se guardan en la panera con el aloe todavía jugoso los vestidos se repiten cuatro veces hasta secarse los pone en un canasto el día vuelve en hilera de panes limpios y confusos los envuelve en veinte perros de nylon pero las lenguas de los perros se pegan a las cabecitas eróticas y las derraman la muerte de georgina nipona de extensa prole se repite afuera y adentro de la tierra en distintos lugares de la casa los cacharros se estallan contra el suelo y regresan multiplicados.

 

 

 

 
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