Rescatar el fenómeno

Es difícil decir si la calidad artística de una obra de teatro tiene algo que ver con el éxito de público. Incluso, no falta quién asegure que la relación entre calidad y masividad es inversa. Sin embargo – y a criterio de quién escribe – cuando una pieza artística logra atraer gran cantidad de espectadores debe haber algo detrás que explique ese fenómeno.

¿Cuál puede ser el “por qué” del éxito de “Rescatate”?

Siempre nos preguntamos el “por qué” y siempre salen distintas respuestas. Hay que tener en cuenta que una temporada teatral exitosa es de cinco meses en cartel. Con eso ya podés considerar que es un éxito. Después cuando va pasando el tiempo y ves que bajas de cartel la obra agotando entradas y volvés y seguís con la sala llena te preguntas el por qué.

Yo tengo mi explicación y es que creo que lo que pasó es que la gente se encontró con una propuesta teatral mucho más abarcativa que otras obras que hay en cartel, que tienen un discurso para ser entendido por un público con nivel cultural alto. Creo que eso es una de las claves para llegar a tanta gente, porque el público de nivel cultural alto se termina rápidamente.

¿Creés que para que una obra de teatro sea un éxito en Uruguay debe asegurarse de atraer al público no habitual del teatro?

Exacto, porque si no se te termina el público en 5 mil personas, que la cantidad “éxito” en una obra de teatro. Para llegar a más de 57 mil como llevamos en estos años con “Rescatate” tenés que atraer gente que va al cine, al tablado, a una cancha de fútbol, es decir gente que busca entretenimiento pero que no toma al teatro como una de las posibilidades, salvo cuando viene algún personaje de televisión argentino.

Si uno repasa las obras que han tenido más éxito en el teatro uruguayo casi siempre son de humor ¿el público está más abierto a las comedias que a los dramas?

Creo que sí. Todos queremos reírnos un poco porque la risa relaja y descontractura. También creo que presentar un tema que es de por sí dramático desde el humor hace más llevadera la historia. Si a Rescatate le sacáramos el humor sería una tragedia. Yo tengo la teoría de que si vos presentas con humor una realidad muy cruda la gente baja las defensas y es más fácil entrarle. Claro, también pasa que mucha gente ve la obra y sólo se ríe y se queda sólo con las malas palabras, sin llevarse un mensaje, pero hay otras persona que no pueden entender como hay gente que se ríe, porque para ellos lo que se ve es un drama.

¿Entonces Rescatate tiene un mensaje que va por detrás de ese humor?

El objetivo nuestro es que llegue un mensaje. No hacemos la obra solo para hacer reir - de hecho hay funciones en las que no se ríe nadie – pero si creo que el tener humor hace que la gente venga. Despúes tratamos de llevarlos a otra cosa. También utilizamos mucho eso a nivel de la difusión que hacemos de la obra. Nosotros lo presentamos como un espectáculo comercial, reidero, para pasar el rato, pero aprovechamos para “mandar la patada por abajo”.

¿Rescatate no hubiera funcionado como un drama?

Lo que pasa es que yo concibo la vida bastante así. Nada de lo que nos pasa se presenta totalmente como un drama. Los momentos buenos y malos de la vida se presentan mezclados y eso le pasa también a los planchas de Rescatate. La gente los ve comúnmente en la crónica policial de los noticieros pero ellos también tienen una vida y se divierten y se ríen como cualquier persona.

¿De dónde surge tu interés por escribir una obra sobre planchas?

Yo tenía el interés de hablar del tema más que nada porque era un tema que se estaba presentando en los medios solamente desde el lado del miedo y la estigmatización. Eso me provocaba mucha indignación porque creo que los robos más grandes en este país son hechos por profesionales universitarios. En la obra se plantea que hay muchas formas de robar, como el empleado que se lleva hojas de la oficina, o distintas formas de estafa o acomodo, como puede ser el amiguismo, que están socialmente aceptadas pero que son iguales.

Además me pasa que me gusta escribir sobre cosas que me son cercanas. Yo nací en Villa Española y porque más que no pertenecía a él, el universo de los planchas no me es ajeno. Sentía también que el ambiente cultural de este país es de una clase media que no tiene estos problemas en la vida cotidiana. A mi me gusta escribir sobre lo que conozco. Curiosamente, la otra vez me preguntaban si había hecho algún trabajo de investigación en torno a los planchas, y en realidad no porque es una realidad muy cercana para mi. Tendría que hacer una investigación si hiciera una obra sobre empresarios que se juntan en una convención en Punta del Este porque no tengo idea ni de que hablan esos tipos.

¿La gente también siente a los planchas en su realidad cotidiana y por eso se siente cerca del tema de Rescatate? Incluso la acción está contextualizada en un barrio específico de Montevideo (Malvín), lo que “acerca” más al público...

Yo creo que sí. Pero fijate que incluso en el teatro que hoy llamamos clásico, como el de Chejov, había una contextualización clara. Esas obras se desarrollaban en pueblitos de Rusia, con gente rusa y tradiciones de ese lugar. Lo que pasa es que el teatro acá tiene una cultura muy eurocentrista y muchas veces se prefiere hacer una autor alemán a intentar retratar lo que pasa acá. Porque en definitiva el arte se hace para transformar algo, para generar una opinión en la gente de tu comunidad, y en ese sentido es que al final Rescatate termina siendo algo de los más clásico.

¿Al teatro uruguayo le cuesta tratar historias “tan uruguayas”?

Nosotros hemos sufrido bastante discriminación por parte de “intelectuales” de la cultura que nos llamaron terrajas o mercantilistas. Salvando las distancias, eso también le pasaba a Florencio Sánchez. Muchos intelectuales cuando estrenamos la obra no tenían idea de lo que era un plancha ni que se estaba gestando una contracultura en respuesta a años de marginación. Ahí te das cuenta de que hay gente que es agente cultural que no tiene la menor idea de lo que pasa en Uruguay. Me parece que sigue siendo muy difícil hablar de uruguayos pobres en el teatro.

Rescatate fue tema de examen de la cátedra de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. ¿Cómo se dio eso y que sensación les provocó?

Eso fue el primer año y, como te digo, ahí ves la diferencia entre intelectuales e intelectualoides. Rafel Bayce, que es catedrático de la Facultad de Ciencias Sociales, fue a ver la obra, sin que nosotros nos enteráramos. Un día nos llamaron de la Facultad y nos dijeron que iban a hacer un examen o un trabajo con respecto a la obra, comparándola con teorías de diferentes sociólogos. Nosotros quedamos un poco “de cara”, pero enseguida salió una crítica de Bayce en Caras y Caretas donde explicaba por qué había elegido la obra. En ese momento no había casi nada hecho sobre planchas, salvo el documental “Aparte” de Mario Handler. Sabíamos que estábamos tocando un tema que no era tratado habitualmente, pero no nos imaginábamos que gente tan “grosa” nos iba a dar para adelante. Que un profesor de sociología tan importante venga y te diga que tu trabajo es interesante como para hacer un trabajo académico es algo increíble.

Otro hecho importante en la historia de Rescatate fue la presentación de la obra ante reclusos del Centro Nacional de Rehabilitación (CNR) ¿como fue esa experiencia?

Eso fue “zarpado” de verdad. El CNR es una cárcel para gente menor de 35 años con delitos menores, por lo que se considera una cárcel modelo. Ahí tienen talleres de teatro y el profesor me pidió la obra para hacer algunas escenas, y se la dí sin problemas. Al año siguiente nos llamaron porque tenían un plan de recreación con películas y obras de teatro y los propios reclusos pidieron que fuéramos a hacer Rescatate ahí. Fuimos a hacerla y fue increíble porque los pibes tuvieron terrible onda. Para nosotros lo más importante pasaba porque íbamos a presentar la obra frente a los protagonistas reales de la historia.

¿Cómo reaccionan los planchas reales ante la caricatura de un plancha en la obra?

Eso es gracioso hasta a nivel psicológico porque la gente que no es plancha ve a los planchas de la obra como una caricatura, pero el plancha real no. No siente que sea una caricatura de él mismo sino que se siente reflejado y se identifica. También pasa eso con los personajes del policía o la “cheta”, el público en general no ve caricaturas de esos personajes, pero el que es plancha sí las ve. En la cárcel no solo nos enfrentamos a los planchas reales, sino también a los policías reales, a los que se les da bastante palo en la obra. A nosotros nos parecía peligroso hacer la obra e irnos sabiendo que dejábamos algo que quedaba picando adentro de la cárcel, donde conviven policías con reclusos. Sin embargo la reacción fue impresionante, el aplauso nos erizó la piel.

¿Sienten que el grupo Baco puede sentirse de alguna manera “esclavizado” por Rescatate?

Ese es un drama existencialista que esamos teniendo hace tres años, y cuando vemos que la gente sigue viniendo nos preguntamos qué hacer porque ya llevamos cinco años parando solo en los meses de verano. Eso te lo planteás todo el tiempo. Hubo un año, el tercero, en que la obra cayó mucho porque ya no teníamos muchas ganas de hacerla y después le empezamos a encontrar a nivel actoral otras historias por las cuales seguir haciendo la obra, y ahí empezó a tener vida de nuevo. Creo que en ese momento es en que te preguntas: “¿por qué mierda hago teatro?”. Si es por ego o porque tenés algo para contar. Tenés que decidir si querés seguir haciendo algo porque la gente todavía quiere escuchar lo que tenés para decir o hacer otra cosa porque vos como actor necesitás cambiar un poco. Porque también es cierto que la carrera del actor continúa y sino te estigmatizan con un personaje. A mi no me conocen como Gustavo Bouzas sino como el autor y el actor de Rescatate.

¿En algún momento surgió la posibilidad de una segunda parte o de reescribir sobre la base de Rescatate?

Sí, surgió. Siempre surge, pero no creo que lo haga. A lo sumo podremos adaptar la obra a otros formatos, ya que hay un proyecto de hacer una película o una serie de televisión sobre la base de Rescatate. Pero una “Rescatate 2” no me gustaría salvo que tuviera algo concreto para decir, pero no porque funcionó comercialmente porque ahí estaría traicionando la historia. Si no tengo algo para decir que no esté en esta obra “Rescatate 2” sería robar la plata.

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